Imágenes: Cortesía OCESA

El reino de fantasía cobra vida
“Disney On Ice presenta ¡Vive la magia!” llegó a la Ciudad de México el 1º de julio para confirmar, una vez más, que no importa la edad que tengamos ni cuántas veces hayamos visto a Mickey abrir el espectáculo, la magia siempre encuentra la forma de colarse. El Auditorio Nacional se convierte en un enorme libro de cuentos sobre hielo con más de 50 personajes, impresionantes rutinas de patinaje y una producción visual de primer nivel, demostrando así por qué sigue siendo una de las experiencias familiares más exitosas del entretenimiento en vivo.
Como ya es tradición en las producciones de “Disney On Ice”, el Auditorio Nacional modifica parte de su configuración para acercar aún más la experiencia al público. Varias filas de la sección preferente desaparecen para dar paso a una enorme pista de hielo que se extiende hasta prácticamente abrazar a los asistentes de las primeras filas, mientras que las localidades laterales permiten observar a los personajes desde una distancia privilegiada.
En esta nueva producción, Mickey Mouse, Minnie Mouse, Donald y Goofy vuelven a asumir el papel de anfitriones. Gracias a un MousePad mágico, los cuatro personajes emprenden un recorrido por distintas historias inspiradas en algunas de las películas más populares de Disney, enlazando cada universo con naturalidad y manteniendo un ritmo constante durante toda la función. Por su parte, Stitch hace diversas intervenciones a lo largo de la función provocando pequeños momentos de caos.

Cuentos sobre hielo
Lejos de limitarse a recrear escenas conocidas, “¡Vive la magia!” apuesta por pequeñas historias originales inspiradas en cada franquicia, ofreciendo una sensación de frescura incluso para quienes ya han asistido anteriormente a espectáculos de “Disney On Ice”.
El primer gran viaje conduce al público hasta el universo de “Toy Story”, una elección que resulta especialmente oportuna considerando el reciente estreno cinematográfico de “Toy Story 5”. Woody, Jessie y Buzz Lightyear toman rápidamente el control del escenario acompañados por otros entrañables juguetes, protagonizando un número dinámico que invita desde el inicio a cantar y aplaudir.
Sin apenas dar tiempo para recuperar el aliento, el hielo cambia completamente de atmósfera con la llegada de “Frozen”. La interpretación de “Libre Soy” vuelve a convertirse en uno de los momentos más ovacionados del espectáculo gracias a una impecable combinación entre iluminación, efectos especiales y el tradicional cambio de vestuario de Elsa, que sigue sorprendiendo sin importar cuántas veces se haya visto. El entorno helado parece hecho a la medida para un espectáculo de patinaje artístico y eso se refleja en una coreografía que aprovecha cada rincón de la pista.

Princesas que desafían la gravedad y la imaginación
Judy Hopps y Nick Wilde llegan al escenario con la misión de atrapar a un escurridizo delincuente que se esconde entre enormes conos de tráfico anaranjados. Este segmento de “Zootopia” invita al público a convertirse en parte activa del espectáculo.
El show incluye también un auténtico desfile de princesas. Tiana abre esta sección preparando el camino para una sucesión de números donde el patinaje artístico se combina con impresionantes rutinas aéreas. Ariel convierte el escenario en el fondo del océano mediante una elegante coreografía suspendida por los aires, una de las secuencias visualmente más bellas de toda la función. Más adelante, Aladdín y Jasmine “vuelan” sobre el hielo durante “Un Mundo Ideal”, en una coreografía llena de romanticismo.
Quizá el momento técnicamente más sorprendente llega con Rapunzel, cuyo larguísimo cabello cobra vida gracias a enormes telas que permiten desarrollar una rutina aérea espectacular mientras Flynn la acompaña sobre la pista. Finalmente, Ariel, Bella, Cenicienta, Mulán, Mérida, Jasmine, Rapunzel y Tiana comparten un vistoso número conjunto que sirve como cierre del primer acto antes del intermedio de aproximadamente 15 minutos.

Emociones y aventuras artísticas
El espectáculo regresa a un segundo acto apostando por franquicias mucho más recientes. Las emociones de “IntensaMente” aparecen sobre el hielo con Alegría, Tristeza, Furia, Desagrado y Temor, quienes ahora deben convivir con la incorporación de Ansiedad. La representación resulta especialmente divertida gracias a la manera en que cada emoción conserva sus movimientos y personalidad incluso durante las complejas rutinas de patinaje al jugar hockey.
Posteriormente llega el turno de “Encanto”, cuya explosión de color transforma por completo el escenario mientras la familia Madrigal interpreta algunos de los temas más populares de la película. El cierre corresponde a “Moana”, cuyo segmento sirve como un oportuno recordatorio del creciente interés que rodea a la franquicia de cara al próximo estreno de su adaptación live action, aportando un final lleno de energía, color y espíritu aventurero.

Disney sigue haciendo magia en cada función
La enorme pantalla instalada al fondo transforma constantemente el escenario, adaptándose a cada universo con fondos digitales de gran calidad que complementan perfectamente el trabajo de iluminación. Los vestuarios lucen espectaculares y reproducen con enorme fidelidad a los personajes originales. Si bien algunas máscaras sacrifican ligeramente el parecido exacto para permitir una mayor movilidad de los patinadores, la decisión resulta completamente acertada considerando el altísimo nivel técnico que exige cada rutina.
Musicalmente, el espectáculo incorpora nuevos arreglos y pequeñas modificaciones en algunas letras de canciones clásicas. Aunque al principio pueden sorprender a quienes conocen perfectamente las versiones originales, estos cambios respetan el espíritu de cada tema y terminan integrándose de forma natural dentro del montaje. Quizá el único apartado que todavía admite margen de mejora sea el sonido, ya que en algunos momentos el balance entre voces, efectos y música podría ofrecer una mayor claridad.
“Disney On Ice presenta ¡Vive la magia!” reúne a diversas generaciones alrededor de historias capaces de despertar la imaginación y la nostalgia al mismo tiempo. El espectáculo funciona porque entiende perfectamente el poder emocional de los personajes de Disney. Cada aparición provoca sonrisas, aplausos y esa sensación de volver a la infancia. Esta producción estará presentándose en el Auditorio Nacional hasta el 26 de julio, con funciones de martes a domingo y boletos desde $550 hasta $2,900 pesos mexicanos más cargos por servicio, disponibles en taquillas y Ticketmaster.