Imágenes: Cortesía Anayeli Moreno

La danza clásica y la música en vivo se reunirán en el Auditorio Nacional con “El lago de los cisnes”, una de las obras más reconocidas del ballet. La producción contará con más de 70 bailarines de la Compañía Nacional de Danza y 75 músicos de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, quienes acompañarán la historia con las composiciones de Piotr Ilich Chaikovski.
La obra llegará al escenario este sábado 10 de octubre de 2026, con dos funciones que permitirán al público acercarse a una historia marcada por el amor, el engaño y un destino trágico.
La Compañía Nacional de Danza presentará una versión coreográfica de Cuauhtémoc Nájera, bajo la dirección artística de Erick Rodríguez, ex primer bailarín de la compañía. Esta adaptación condensará los cuatro actos originales en dos, con una propuesta que mantiene la esencia de la historia y la acompaña con música interpretada en vivo.
Una historia de amor, engaño y tragedia
Inspirada en la coreografía original de Marius Petipa y Lev Ivanov, esta versión de “El lago de los cisnes” sigue la historia del príncipe Sigfrido y su encuentro con Odette, una joven convertida en cisne por un hechizo. En el camino, el engaño y la aparición de Odile pondrán a prueba los sentimientos y las decisiones de los protagonistas.
La música de Chaikovski acompaña los distintos momentos de la historia y se convierte en una parte esencial de la narración. A través de la danza, los movimientos y las interpretaciones, los bailarines transmiten emociones que no necesitan palabras para llegar al público.
Entre los protagonistas se encuentra el primer solista Roberto Rodríguez, quien interpretará al príncipe Sigfrido. El bailarín lleva más de una década dando vida a este personaje y, aunque disfruta interpretarlo, reconoce que siempre representa nuevos retos y exige mantenerse en constante entrenamiento.
Rodríguez compartió su emoción por volver a asumir el papel ante el público del Auditorio Nacional. Será la segunda ocasión en la que tendrá la oportunidad de presentarlo en este recinto, ante una audiencia de aproximadamente 10 mil personas.
La producción también contará con la participación de la primera bailarina Mayuko Nihei y de la solista Ana Paula Montero, quien interpretará a Odette y Odile. Este doble papel representa uno de los desafíos más reconocidos del ballet clásico, pues exige diferenciar a dos personajes con personalidades opuestas mediante la técnica, la expresividad y la interpretación.
Un ensayo para descubrir el trabajo detrás del ballet
Antes de su presentación en el Auditorio Nacional, la Compañía Nacional de Danza realizó un ensayo abierto que permitió observar parte de la producción y apreciar cómo se coordinan la interpretación musical y el trabajo de los bailarines.
Escuchar a la orquesta mientras los intérpretes se desplazaban por el escenario permitió apreciar la relación entre ambos elementos. La música no funciona únicamente como acompañamiento, marca el ritmo de los movimientos y contribuye a transmitir la tensión y las emociones de cada escena.
Durante el ensayo, la coordinación de los bailarines dejaron ver el trabajo necesario para llevar una producción de esta magnitud al escenario. Cada movimiento forma parte de una narración que combina preparación física e interpretación artística.
La experiencia también permite recordar el valor de las presentaciones en vivo. A diferencia de otras formas de entretenimiento que consumimos a través de una pantalla, el ballet invita a prestar atención al movimiento, la música y los detalles que suceden sobre el escenario en tiempo real.
¿Cuándo ver “El lago de los cisnes” en el Auditorio Nacional?
La producción de “El lago de los cisnes” se presentará el sábado 10 de octubre de 2026 en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, con dos funciones programadas a las 16:30 y 20:30 horas.
La participación de la Compañía Nacional de Danza y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes reúne a intérpretes y músicos en una propuesta que puede acercar el ballet clásico tanto a quienes ya disfrutan de esta disciplina como a nuevas generaciones interesadas en descubrirla.
Hay historias que encuentran en la música y el movimiento una forma de comunicar lo que las palabras no siempre pueden expresar. “El lago de los cisnes” es uno de esos clásicos que, a través de la danza, continúa llevando al escenario una historia de amor y tragedia.