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En un encuentro dirigido a líderes de capital humano y especialistas en beneficios, se presentaron las tendencias clave que definirán el bienestar laboral en 2026, con énfasis en salud física y emocional, cumplimiento normativo, sostenibilidad de programas y la necesidad de estrategias integrales que alineen productividad y bienestar.
Los especialistas señalaron que las organizaciones están reforzando programas de bienestar centrados en salud física, emocional y financiera, impulsados por un marco regulatorio más estricto. Normas como la 035, 036 y 037, junto con la consolidación de la ley silla, obligan a las empresas a garantizar espacios ergonómicos, pausas de descanso y permisos remunerados de hasta siete días por motivos de salud mental. También se destacó que el teletrabajo debe cumplir condiciones ergonómicas y de seguridad para evitar riesgos físicos y psicosociales. El programa especial para la productividad y la competitividad fue otro punto relevante, pues vincula padecimientos como estrés, fatiga y trastornos músculo-esqueléticos con la necesidad de beneficios que reduzcan riesgos acumulativos y fortalezcan la sostenibilidad empresarial.
De acuerdo con la información presentada, 67% de las empresas ya implementa estrategias para atender padecimientos crónicos, nutrición o tabaquismo; 50% impulsa programas de concientización sobre gasto en salud y siniestralidad; y un número creciente realiza diagnósticos poblacionales para ajustar beneficios como jornadas reducidas o seguimientos médicos. Entre las herramientas más utilizadas destacan consultorios médicos internos, servicios de vacunación, exámenes preventivos y servicios psicológicos, presentes ya en 62% de las empresas. Además, 56% cuenta con programas de salud estructurados bajo una marca interna que permite trazabilidad y seguimiento.
La ley silla, vigente tras su publicación en el Diario Oficial, otorga a las empresas 180 días para implementar espacios ergonómicos y pausas obligatorias. El incumplimiento puede derivar en multas de 250 a 2500 UMAs, dependiendo del tamaño de la empresa, e incluso suspensión de actividades en caso de reincidencia. Los especialistas subrayaron que estos espacios deben integrarse a los paquetes de beneficios y a las políticas laborales para mejorar condiciones ergonómicas y prevenir lesiones.
En materia de diversidad, se enfatizó que los colaboradores tienen necesidades distintas según su composición familiar, ubicación y momento de vida. Sin embargo, menos del 30% de las empresas realiza encuestas a su personal activo para identificar necesidades reales. La flexibilidad continúa como uno de los beneficios más valorados: 68% ofrece trabajo desde casa y 61% horarios flexibles, aunque el reto es equilibrar necesidades del personal y objetivos del negocio. Poco más del 50% brinda apoyo económico para trabajo remoto y 23% cuenta con esquemas de remuneración flexible. En beneficios sociales, 70% otorga días por fallecimiento, 25% días adicionales por maternidad o paternidad y 60% días para trámites personales o citas médicas.
El desarrollo profesional se mantiene como un eje estratégico: 70% de las empresas ofrece capacitación técnica y habilidades blandas, lo que impulsa la adopción de herramientas tecnológicas y fortalece la productividad. En protección financiera, los beneficios más comunes son seguro de vida (96%), fondo de ahorro (68%) y gastos funerarios (58%). Además, 40% ofrece planes de pensiones y 37% caja de ahorro, reflejando un creciente interés por el ahorro entre generaciones.
Los voceros destacaron que la sostenibilidad de los programas es esencial, especialmente en temas de salud tras la jubilación, donde solo 9% de las empresas ofrece continuidad. También se advirtió que las PYMES enfrentan riesgos por desviaciones en siniestralidad, lo que puede elevar primas y volver inviables los programas de gastos médicos. Asimismo, se subrayó la importancia de diseñar coberturas que permitan continuidad de tratamientos cuando un colaborador deja la empresa, así como medidas de contención ante la inflación médica. La clave, señalaron, es crear programas a la medida, basados en industria, objetivos corporativos y políticas internas.
Los especialistas identificaron tres tendencias principales:
- Desarrollo y equidad: impulso a habilidades STEM y tecnológicas, con un compromiso bilateral empresa–colaborador.
- Beneficios flexibles: 23% de las empresas ya los ofrece, permitiendo que cada persona elija beneficios según su momento de vida.
- Jubilación y retiro: solo 9% contempla apoyos de salud tras la jubilación, un tema que deberá fortalecerse en los próximos años.
La sesión concluyó con un llamado a diseñar soluciones integrales que alineen objetivos del negocio con necesidades de los colaboradores, construyendo programas sostenibles y orientados al bienestar futuro.