Imágenes: Cortesía Arena CDMX | Moisés Arell

El público mexicano recibió a Jamiroquai con entusiasmo, aunque también con una fuerte rechifla por el retraso en el inicio del concierto. Finalmente, la espera terminó alrededor de las 21:45 horas y la Arena CDMX, completamente llena, se convirtió en una gran fiesta al ritmo de una de las propuestas más reconocibles del funk y la música electrónica.
Vestido con un saco verde, pantalón blanco y uno de sus característicos sombreros, Jay Kay apareció sobre el escenario dispuesto a recuperar rápidamente la conexión con un público que llevaba tiempo esperando su regreso. Después de una breve introducción de la banda, el cantante tomó el escenario con energía, saludando, posando y desplazándose de un lado a otro mientras comenzaban los primeros acordes.
La espera quedó atrás prácticamente desde los primeros temas. Con un juego de luces, proyecciones y constantes cambios de sombreros y vestuario, Jamiroquai apostó por un espectáculo en el que la música fuera el principal protagonista, con pocas pausas entre canciones y un repertorio construido alrededor de varios de los éxitos que sus seguidores esperaban escuchar.

Una fiesta construida sobre el funk
Sintetizadores, batería, guitarras eléctricas y un bajo con fuerte presencia funk se entrelazaron con las voces de las coristas y la interpretación de Jay Kay. La combinación de funk, electrónica, disco y otros matices presentes en la música de Jamiroquai convirtió la noche del domingo 27 de septiembre en una celebración en la que el público prácticamente no dejó de bailar.
Entre canciones, Jay Kay se limitó a agradecer en distintos momentos el recibimiento mexicano, dejando que fueran la música y los músicos quienes ocuparan la mayor parte del tiempo. Después del retraso inicial, el concierto avanzó sin demasiados preámbulos y con un set list contundente que recorrió diferentes etapas de la trayectoria de la agrupación. “Don’t Give Hate”, “Little L”, “High Times”, “Space Cowboy” y “Alright” fueron algunos de los primeros momentos de una presentación que también incluyó “Tallulah / Runaway”, “Disco Stays”, “Travelling” y “Canned Heat”.
La dinámica del concierto no dependió únicamente de los grandes éxitos. Cada músico tuvo oportunidad de mostrar su técnica a través de solos y riffs que enriquecieron las canciones, mientras la sección rítmica sostenía una propuesta musical llena de cambios y matices. Jay Kay, por su parte, no dejó de acompañar la música con sus característicos movimientos. Entre saltos y pasos de baile perfectamente reconocibles, convirtió cada canción en una extensión de su personalidad escénica, mientras los constantes cambios de sombreros y accesorios aportaban un componente visual adicional.

La precisión detrás del espectáculo
Uno de los aspectos más llamativos fue la atención que Jay Kay mantiene sobre los detalles de la ejecución. Durante el concierto pudo observarse cómo hacía indicaciones a los técnicos de audio para ajustar elementos de su monitoreo, particularmente el bajo, con el objetivo de mantener las condiciones necesarias para su interpretación. Su voz también tuvo un papel central. Los registros agudos, las florituras y el uso del falsete aparecieron como parte de una interpretación que se mantiene muy ligada al sonido característico de Jamiroquai.
Esa búsqueda de precisión permitió que las canciones conservaran una sonoridad cercana a la que el público reconoce en sus grabaciones, pero sin convertir la presentación en una simple reproducción de estudio. Los solos instrumentales, los cambios de dinámica y la interacción entre los músicos dieron espacio para que los temas adquirieran una dimensión propia sobre el escenario.
La versatilidad fue precisamente uno de los mayores atractivos de la noche. El piano, los sintetizadores, las guitarras y el bajo construyeron diferentes atmósferas a lo largo del concierto, pasando de momentos más relajados a otros diseñados completamente para el baile. Y mientras la música avanzaba, Jay Kay también jugaba con su imagen. Audífonos con luces, sudaderas, diferentes sombreros y otros accesorios aparecieron durante la noche, acompañando sus movimientos y reforzando esa personalidad escénica que forma parte de la identidad de Jamiroquai.

De “Cosmic Girl” a “Virtual Insanity”
La parte final del repertorio llevó al público por algunos de los temas más reconocibles de la agrupación. “Cosmic Girl”, “Love Fool” y “Virtual Insanity” elevaron todavía más el entusiasmo en la Arena CDMX, mientras “Deeper Underground” puso el punto final a una noche marcada por el baile y la musicalidad. El retraso inicial provocó molestia entre los asistentes, pero una vez que Jamiroquai apareció sobre el escenario, la respuesta del público dejó claro el vínculo que permanece con su música.
Con una combinación de funk, electrónica, disco, virtuosismo instrumental y una fuerte presencia escénica, Jamiroquai convirtió la Arena CDMX en una fiesta donde varias generaciones pudieron reencontrarse con canciones que siguen teniendo espacio en las pistas de baile. Más allá del paso del tiempo, la noche confirmó que la propuesta de Jamiroquai continúa dependiendo de algo que difícilmente puede sustituirse: músicos capaces de tocar con precisión, una voz reconocible y un repertorio que encuentra en el escenario una nueva oportunidad para hacer bailar al público.

Set List Jamiroquai en la Arena CDMX
- Don’t Give Hate a Chance
- Little L
- High Times
- Space Cowboy
- Alright
- Tallulah / Runaway
- Starchild ("Disco Stays The Same")
- Travelling Without Moving
- Canned Heat
- Cosmic Girl
- Love Foolosophy
- Virtual Insanity
- Deeper Underground