Imágenes: Cortesía Paramount Pictures
Video: Cortesía Paramount Pictures

“Pitufos”, los entrañables personajes azules creados por Peyo están de vuelta en una nueva entrega cinematográfica que apuesta por expandir su universo e introducir nuevos personajes, todo dentro de una narrativa repleta de acción, fantasía y comedia, aunque termina alejándose de la identidad que hizo célebre a la franquicia.
Nostalgia renovada
“Los Pitufos”, creados por el dibujante belga Peyo en 1958, han trascendido generaciones, convirtiéndose en un ícono cultural gracias a sus historietas y, sobre todo, a la popular serie animada que los dio a conocer mundialmente. A lo largo de los años, la franquicia ha tenido diversas adaptaciones cinematográficas, incluyendo películas con animación CGI y live-action que buscaron modernizar su presencia.
Esta nueva producción intenta combinar lo mejor de la ambientación original de la caricatura, y un nuevo giro narrativo para captar la atención del público actual. Bajo una animación en cel shading, la película no solo se arriesga a proponer un nuevo estilo visual, sino que también explora el ya conocido recurso de mezclar el CGI con live action, aunque en esta ocasión de forma casi decorativa y sin demasiada coherencia ya que todos los personajes importantes para la historia que se encuentran en el mundo humanos también son animados. Todo ello se articula dentro de una historia que intenta —con dificultades— transmitir un mensaje de autodescubrimiento y aceptación, sin lograr del todo dejar una huella emotiva significativa.
Un regreso ¿demasiado? reinventado
La película presenta a Sin Nombre, un pitufo que aún no ha encontrado su lugar en la aldea, como supuesto protagonista. Sin embargo, la construcción narrativa nunca termina de darle ese espacio protagónico, ya que Pitufina —una vez más— asume el peso de las decisiones, la acción y el conflicto, cediendo el paso a Sin Nombre únicamente en el clímax, con grandes tropiezos a lo largo de un guion sumamente conveniente y constantemente carente de sentido.
La trama gira en torno al robo del libro mágico Grismoria, uno de los cuatro volúmenes místicos que los Pitufos deben proteger. La amenaza recae en Rázamel, un inédito antagonista y hermano de Gárgamel, quien captura a Papá Pitufo tras descubrir la ubicación de la aldea gracias a un descuido de Sin Nombre. El resto de la película es una misión de rescate, con el clásico viaje de aventuras, obstáculos y pituficompañerismo. Sin embargo, el desarrollo cae en la repetición de fórmulas previsibles y giros sin peso dramático, sostenido únicamente por el dinamismo de las escenas y los infaltables gags.
Uno de los grandes obstáculos de esta nueva entrega es su excesiva ambición por expandir el pitufiuniverso. Si bien se agradece la aparición de nuevos personajes, muchos de ellos son meramente de relleno y algunos incluso acaban siendo anecdóticos. La película diversifica tanto sus elementos que resulta en una reinterpretación demasiado libre de la obra original con ciertas decisiones del guion forzadas o carentes de lógica. Aun así, la dinámica visual y el ritmo ágil logran mantener entretenidos a los espectadores, aunque más por el estímulo constante que por la fuerza del relato.
Más magia, menos esencia
Donde “Pitufos” realmente brilla es en su apartado visual. El uso del cel shading les da a los personajes un acabado moderno, sin sacrificar su estética caricaturesca original. Los escenarios se benefician de un diseño artístico que juega con una paleta de color vibrante en los momentos de alegría y tonos oscuros cuando la tensión lo amerita. También destaca una secuencia experimental en la que se exploran distintos estilos de animación, aunque sin mayor justificación más allá de alargar la duración del filme.
La música, por su parte, intercala canciones con licencia reconocibles y un par de números musicales originales. Sin embargo, estos últimos carecen de fuerza tanto lírica como emocional, quedando en un segundo plano. En cuanto al doblaje latino, se agradecen algunas tropicalizaciones que hacen más llevadera la experiencia, aunque sorprende lo opaco del trabajo de Héctor Lee interpretando tanto a Rázamel como a Gárgamel, quien se siente excesivamente pasivo y nada amenazante. Algo parecido ocurre con Papá Pitufo, que se muestra lejano a la sabiduría que siempre ha representado; incluso da un sermón errático, lo que rompe con la coherencia del personaje.
Indudablemente, “Pitufos” es una película que encuentra su público objetivo entre los más pequeños quienes, sin referencias previas, pueden disfrutar de una historia simple, colorida y cargada de acción constante. Los personajes clásicos como Tontín, Vanidoso y Fortachón siguen funcionando como ejes de comedia y apoyo narrativo, mientras que las nuevas incorporaciones apenas aportan matices superficiales. Cabe mencionar que no hay escena postcréditos.
Detalles de Pitufos
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Título |
Pitufos |
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Título original |
Smurfs |
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País de origen |
Estados Unidos | Bélgica | Italia |
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Idioma original |
Inglés |
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Idioma de Exhibición |
Doblada al Español |
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Género |
Animación | Infantil | Fantasía |
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Duración |
92 minutos |
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Dirección |
Chris Miller |
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Elenco de voces |
Rihanna, James Corden, John Goodman |
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Doblaje latino |
Fernanda Navarro, Jerry Velázquez, Agustín López Lezama |
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Estreno en Estados Unidos |
18 de julio de 2025 |
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Estreno en México |
18 de julio de 2025 |
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Formatos |
2D |
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6.2/10 |

