Imágenes: Cortesía Sony Pictures
Video: Cortesía Sony Pictures

Regreso a las raíces del survival horror
“Resident Evil: Noche Cero” encuentra una nueva manera de llevar el espíritu del videojuego al cine sin limitarse a reproducir una historia conocida. Entre terror y situaciones absurdamente humanas, Zach Cregger convierte el survival horror en una experiencia cinematográfica propia. Lo mejor es que las reacciones y decisiones del protagonista resultan tan absurdas como reconocibles, dando pie a que el espectador piense “yo habría hecho lo mismo” o recuerde a alguien capaz de tomar una decisión todavía peor.
Después de varios intentos con resultados muy distintos, la franquicia regresa a la pantalla grande con una propuesta que entiende que adaptar “Resident Evil” no significa necesariamente poner a Leon, Jill o Chris frente a una cámara. “Resident Evil: Noche Cero” construye su propia historia, pero reconoce las reglas que hicieron funcionar al videojuego, desde la vulnerabilidad de su protagonista hasta la progresiva transformación de una amenaza biológica que comienza pequeña y termina convirtiendo el entorno en una pesadilla.
Desde su debut en 1996, “Resident Evil” se convirtió en una de las principales referencias del survival horror y posteriormente amplió su universo con remakes, nuevas entregas, películas, animaciones y series. Recientemente, “Resident Evil Requiem” tuvo gran recibimiento, mientras que en el cine el camino ha sido mucho más irregular con seis películas protagonizadas por Milla Jovovich que construyeron una rentable saga independiente, la insípida “Bienvenidos a Raccoon City” que intentó regresar a las raíces del material original en 2021 y la infame serie de Netflix en 2022.

La humanidad ante una amenaza biológica
En “Resident Evil: Noche Cero” conocemos a Bryan (Austin Abrams), un mensajero que se encuentra en el lugar equivocado cuando una situación aparentemente cotidiana comienza a convertirse en una pesadilla. Sin conocimientos especiales de combate, debe encontrar la manera de sobrevivir mientras un brote relacionado con un experimento corporativo transforma su entorno. La trama lo mantiene como una persona común atrapada dentro de una situación extraordinaria, donde su miedo y sus decisiones impulsivas permiten recuperar la sensación de vulnerabilidad, algo fundamental de un survival horror.
La película sabe que el espectador familiarizado con los juegos espera determinadas piezas, pero decide utilizarlas como herramientas en lugar de convertirlas en una lista de referencias. Por eso aparecen elementos reconocibles, objetos, situaciones y encuadres que evidencian un conocimiento del material original y, en determinados momentos, incluso parecen trasladar algunas reglas del gameplay al lenguaje cinematográfico. Sin embargo, la historia no depende de la aparición de personajes clásicos para funcionar.
Esta decisión puede generar división entre los seguidores más puristas, especialmente para quienes esperaban una adaptación más directa. Pero también permite que “Resident Evil: Noche Cero” tenga espacio para construir su propia identidad. El resultado es efectivo porque la película se aproxima más al concepto de survival horror que varias de sus predecesoras cinematográficas. Bryan debe avanzar, improvisar, esconderse y sobrevivir mientras descubre progresivamente qué está ocurriendo. No se trata solamente de derrotar enemigos, se trata de escapar de una situación que lo supera.

Entre el terror y el absurdo
Aunque los zombis forman parte del universo, la película avanza hacia criaturas cada vez más deformes y monstruosas, acercándose a la evolución biológica que la franquicia ha explorado en sus videojuegos. Esto evita que “Resident Evil: Noche Cero” quede atrapada en una sobreexplotación de los muertos vivientes y, al mismo tiempo, se apega a la propia evolución de la saga, donde el survival horror ha convivido con acción, horror psicológico y criaturas cada vez más complejas.
El terror funciona y en varios momentos consigue sostener una tensión genuina, pero la película introduce gags constantemente. Algunos están claramente diseñados para aliviarla y otros nacen de situaciones tan absurdas que el humor parece surgir casi por accidente. La película camina constantemente sobre una frontera muy delgada entre ambos tonos. En determinadas escenas, la combinación funciona porque hace que los personajes se sientan humanos; en otras, una broma puede disminuir el impacto de un momento que venía construyendo una sensación de peligro bastante efectiva.
En todo caso, la dirección de Cregger demuestra tener claro qué necesita la historia. Aunque no estamos ante la clásica mansión que marcó los primeros pasos de la franquicia, diferentes espacios funcionan como sustitutos de aquel laberinto original con lugares cerrados, pasillos, habitaciones, zonas abandonadas y escenarios que obligan al protagonista a avanzar sin conocer completamente qué encontrará después. La fotografía aprovecha estas locaciones para construir ambientes claustrofóbicos y opresivos.

Inicio de una nueva etapa cinematográfica con identidad
Los efectos sonoros, los silencios y la mezcla envolvente contribuyen a crear una sensación de amenaza constante, haciendo que determinados sonidos parezcan venir de un lugar distinto al que estamos observando. La música acompaña esta mezcla entre terror y espectáculo sin intentar imponerse sobre ella. Los efectos visuales y el maquillaje cumplen con su función, aunque difícilmente se convierten en uno de los grandes atractivos de la producción. La película utiliza estos recursos para integrar a las criaturas dentro de la experiencia sin convertirlas en el único atractivo.
Las actuaciones tampoco buscan convertir “Resident Evil: Noche Cero” en un drama de personajes especialmente profundo. Austin Abrams sostiene el filme desde una interpretación que combina miedo, desconcierto y humor, mientras el resto del elenco complementa el recorrido desde distintos puntos del caos. La naturalidad absurda es importante para que el humor funcione y para que las situaciones más extremas mantengan cierta credibilidad interna.
“Resident Evil: Noche Cero” toma las reglas de los videojuegos y las traslada a una historia nueva, con un protagonista vulnerable, una amenaza que evoluciona y espacios que convierten la supervivencia en el principal objetivo. No obstante, el humor puede romper una tensión cuidadosamente construida, pero no es algo que impida que la película consiga algo que varias adaptaciones anteriores buscaron de distintas maneras, hacer que se sienta como “Resident Evil”. Además, funciona como el punto de partida de una nueva etapa cinematográfica con identidad propia.

Detalles de Resident Evil: Noche Cero
|
Título |
Resident Evil: Noche Cero |
|
Título original |
Resident Evil |
|
País de origen |
Estados Unidos |
|
Idioma original |
Inglés |
|
Idioma de Exhibición |
Subtitulada y Doblada al Español |
|
Género |
Horror | Comedia |
|
Duración |
95 minutos |
|
Dirección |
Zach Cregger |
|
Elenco |
Austin Abrams, Zach Cherry, Kali Reis |
|
Estreno en Estados Unidos |
18 de septiembre de 2026 |
|
Estreno en México |
16 de septiembre de 2026 |
|
Formatos |
2D, 4DX, IMAX, ScreenX |
|
|
7.6/10 |

