Imágenes: Cortesía Karen-Almond | Met-Opera

“La Bohème”, ópera en cuatro actos de Giacomo Puccini con libreto en italiano de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, basado en “Escenas de la Vida Bohemia” de Henri Murger, regresa al MET en transmisión en vivo en el Auditorio Nacional.
El estreno mundial de “La Bohème” se realizó en Turín, en el Teatro Regio, el 1º de febrero de 1896 y el estreno en México fue en el Teatro Nacional el 21 de agosto del año siguiente, llegando al MET un 9 de noviembre de 1900. Y esta se convirtió la función número 1,415 en la prestigiosa casa de ópera estadounidense y la cuarta vía satélite a todo el mundo. Representación protagonizada por Juliana Grigoryan y Freddie De Tommaso, bajo la dirección orquestal de la canadiense Keri-Lynn Wilson, mientras que Gary Halvorson, director de series de televisión y de cine, se encargó de la transmisión HD en vivo vía satélite y el tenor estadounidense Matthew Polenzani fue el anfitrión, compartiendo contenido exclusivo detrás de escena y entrevistas durante los dos intermedios.
“La Bohème” es una ópera en cuatro actos con libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basados en los episodios de la novela Escenas de la vida bohemia, escrita por Henry Murger, y es la cuarta ópera de Puccini, reconocida como una de las obras líricas italianas más populares y está entre las 10 más representadas en el mundo. Una ópera en el que el compositor captura la belleza y la tristeza del amor joven y, a través de una melodía romántica y emocional con momentos conmovedores, explora la pobreza, la muerte, la solidaridad, y el dilema de renunciar a alguien que se ama si se cree que su vida sería mejor.
Ubicada en el París de 1830, durante la víspera de Navidad, un grupo de bohemios (el poeta Rodolfo, el pintor Marcello, el músico Schaunard y el filósofo Colline), intentan mitigar el frío y el hambre, mientras enfrentan con humor las amenazas de su casero por no poder pagar la renta. El romance surge entre Rodolfo y Mimì, su vecina costurera, en tanto que Marcello se reencuentra con Musetta, su antiguo amor. Sin embargo, Rodolfo cree que el tipo de vida que le ofrece a su enamorada la lleva a enfermarse y trata de alejarse de ella, sin saber que el mal de Mimì no tiene cura.
Regalando al público maravillosos momentos musicales llenos de romanticismo y de verismo, la soprano y el tenor logran transmitir la magia musical de Puccini en una historia muy bien contada. Desde el primer momento destaca la vida bohemia del compositor y los rasgos característicos de cada personaje envueltos en la musicalidad orquestal de otro nivel, captando la atención y capturando en el corazón las emociones de los asistentes que muy pronto se incorporan a la idea fundamental y siguen la historia hasta el trágico desenlace.
Lo singular de esta historia es el estupendo manejo de contrastes entre los enamorados, la celotipia, el miedo, el libertinaje, el amor, la pasión y todas las modalidades de amor representadas en dos parejas muy dispares que inevitablemente deben sufrir a causa de su amor o enamoramiento en el que se toman decisiones y posturas muy instintivas mientras una mujer desperdicia su juventud, vitalidad y alegría, frente a una mujer enamorada que pierde vitalidad a causa de su enfermedad y no puede ser feliz con el hombre que ama.
En general, cada solista tiene su momento especial a lo largo de los cuatro actos, pero, sin duda alguna, el cierre y el impacto musical que genera la última escena es realmente digna de aplaudir de pie, sumado a las excepcionales actuaciones y a un majestuoso escenario en el que transcurren tres lugares específicos llenos de matices y de todos los elementos singulares que dan sustento al argumento que, dicho sea de más, es un libreto muy bien estudiado y redactado para generar musicalmente y a través del idioma todos los matices que los personajes requieren para hacer de “La Bohème” una de las óperas más representadas en el mundo.
