Imágenes: Cortesía Paola Kudacki. Met Opera

En la historia de la Ópera, destaca “I Puritani de Bellini”, obra fastuosa que engloba la academia del conocido bel canto y que tuvo función en el MET de Nueva York televisado en el Auditorio Nacional.
Las melodías interminables se hacen presente en la ópera del bel canto por antonomasia con la que se logra embelesar al público del Auditorio Nacional con la obra “I Puritani”, en donde Elvira se muestra fuera de sí en más de una ocasión, permitiendo mostrar diversos aspectos de la mente humana a través de las más fastuosas melodías que se suceden una tras otra, interminablemente a lo largo de la trama en esta ópera en tres actos con música de Vincenzo Bellini y libreto en italiano de Carlo Pepoli, basado en el drama histórico “Têtes rondes et cavaliers” de Jacques-François Ancelot y Joseph Xavier Saintine.
Ambientada en el marco de la Guerra Civil Inglesa, la ópera sitúa su acción entre puritanos parlamentarios de moral estricta y realistas, partidarios de la monarquía. En este contexto, Elvira, de familia puritana, ama a Arturo, un caballero realista, pero el aparente abandono de él, motivado por razones políticas, la conduce a la locura. Aunque “I Puritani” se toma amplias libertades con los hechos históricos, Bellini utiliza este trasfondo como un marco universal, fácilmente reconocible para el público italiano de su tiempo.
El estreno mundial de “Los Puritanos” tuvo lugar en el Teatro Italiano de París, un 25 de enero de 1835 y en México, en el Teatro Principal, en febrero de 1843. El estreno en el Met, el 29 de octubre de 1883, y que en este 2026, si bien, la protagonista y sus exigencias vocales ocupan el centro de la escena, Charles Edwards, productor y escenógrafo de esta nueva producción, enfatiza que “I Puritani” no es sólo la historia de Elvira, sino la de la sociedad puritana que la rodea.
Bajo esta premisa, la acción se sitúa en un salón de reuniones puritano del siglo XVII, espacio que funciona como asamblea, iglesia, tribunal y fortaleza. Inicialmente sobrio y ordenado, con altos ventanales, bancos y un púlpito central, el recinto se transforma progresivamente en un paisaje de caos, marcado por muros perforados y derruidos por la guerra. Esta evolución pretende reflejar los conflictos que se desarrollan tanto fuera de escena como en la mente de Elvira.
Además, Edwards concibió esta escenografía para ser acústicamente favorable con los muros elevados actúan como caja de resonancia y permiten a los cantantes desplegar el mayor rango dinámico posible. El Met ha reunido a estrellas de renombre mundial, dirigidas por Marco Armiliato, para los exigentes papeles principales, con la soprano Lisette Oropesa y el tenor Lawrence Brownlee quienes interpretan a Elvira y Arturo, unidos por el amor y separados por las desavenencias políticas.
El barítono Artur Ruciński interpreta a Riccardo, prometido de Elvira contra su voluntad, y el bajo-barítono Christian Van Horn da vida al comprensivo tío de Elvira, Giorgio, en esta ópera hermosísima, repleta de múltiples melodías y agudos extremos para los cantantes principales que, terminan siendo el centro de la dinámica musical en medio de un coro y una orquestación igualmente monumentales en cuanto a diseño sonoro, rítmico y, sobre todo, melódico con lo que se delinea muy bien el aspecto psicológico y emociona de los personajes, sobre todo de Elvira quien llega a tener delirios y estados psicóticos a causa de su amor no consumado.
