Imágenes: Erick Moreno

“El amor brujo” y “La vida breve”, consideradas cumbre dentro de la obra del compositor español, unen la danza y la ópera para explorar pasiones humanas, elementos mágicos y la riqueza de la cultura andaluza. Esta propuesta marca el arranque de temporada en el recinto, con funciones programadas en abril (23, 26, 28 y 30) y mayo (3 y 7) de 2026.
La puesta en escena está bajo la dirección escénica y coreográfica de Nuria Castejón, mientras que la dirección orquestal corre a cargo de Abdiel Vázquez. “El amor brujo”, concebido como un ballet con cante, narra la historia de Candelas, una gitana atormentada por el espectro de su antiguo amante, en una trama donde el amor busca imponerse a la muerte.
Por su parte, “La vida breve” presenta una tragedia marcada por la pasión y el desamor. Ambientada en Granada, cuenta la historia de Salud, una joven gitana abandonada por su amante Paco, quien decide casarse con una mujer adinerada. El desenlace es devastador: Salud muere de dolor durante la boda. Ambas obras destacan por su intensidad emocional y riqueza orquestal, consolidándose como pilares de la música española.
La propuesta escénica retoma la versión de 1925, integrando canto y danza con una fuerte presencia del flamenco, incluyendo ritmos complejos como la bulería, uno de los más exigentes para el ballet. El reto, según el equipo creativo, ha sido evitar que la ejecución coreográfica se perciba ajena al lenguaje flamenco, logrando en cambio una integración orgánica que permita a los intérpretes destacar dentro de esta compleja estructura rítmica y narrativa.
Erick Rodríguez, director artístico de la Compañía Nacional de Danza, subrayó la relevancia de esta colaboración, destacando que se trata de un momento histórico al reunir dos de las obras más poderosas del siglo XX en un mismo proyecto escénico, donde confluyen el flamenco, el cante y la coreografía en un resultado de gran fuerza artística.
Por su parte, Abdiel Vázquez expresó su entusiasmo por formar parte de esta producción, resaltando la calidad humana y profesional del equipo, así como la apuesta por el talento nacional. Señaló además que se trata de un proyecto con alto potencial de éxito, no solo por la magnitud de la puesta, sino por la relevancia de la obra de Falla, quien en su momento perfeccionó su lenguaje musical tras su paso por Francia, influenciado por compositores como Paul Dukas y Claude Debussy.
Nuria Castejón, por su parte, destacó el interés personal que siempre tuvo por montar estas obras, subrayando que en ambas se reflejan problemáticas vigentes como el machismo, el racismo y el clasismo. “El peso que históricamente ha cargado la mujer está muy presente en estas piezas”, señaló, enfatizando que la propuesta escénica busca resaltar esa carga social más allá de los elementos fantásticos o narrativos.
Finalmente, Marcelo Lombardero, director artístico de la Compañía Nacional de Ópera, celebró la convergencia de ambas compañías como un hecho significativo, tanto en términos artísticos como institucionales. Destacó que esta colaboración abre la puerta a futuras producciones conjuntas, consolidando un modelo de trabajo interdisciplinario que enriquece la oferta cultural del país.
Esta producción no solo conmemora el legado de Manuel de Falla, sino que también propone una reflexión contemporánea sobre los temas que atraviesan sus obras, reafirmando su vigencia en el panorama artístico actual.
