Imágenes: Cortesía FIFARMA

El Indicador W.A.I.T. 2025, elaborado por IQVIA en colaboración con FIFARMA, pone bajo la lupa el acceso a la innovación en salud en América Latina y evidencia los retos que enfrenta México.
El estudio muestra que los pacientes en la región acceden a tratamientos en el mercado privado hasta 3 años después de su aprobación internacional, y deben esperar otros 2.5 años para su disponibilidad en el sistema público. En México, el tiempo desde la aprobación global hasta la llegada local asciende a casi 6 años, lo que subraya la necesidad de cerrar la brecha de acceso.
Más allá de las cifras, el informe destaca que cada año de retraso implica que miles de pacientes vean limitado su derecho a recibir tratamientos que pueden cambiar el curso de su enfermedad. La innovación médica solo cumple su propósito cuando llega a tiempo al paciente, transformándose en calidad de vida.
Yaneth Giha, Directora Ejecutiva de FIFARMA, señaló: “México y América Latina tienen la gran oportunidad de acelerar la adopción de nuevas herramientas, mediante modelos de colaboración público-privada que permitan decisiones más ágiles y sostenibles. Articular a autoridades, profesionales de la salud, academia, organizaciones de pacientes e industria permitirá que cada avance científico llegue a quienes más lo necesitan, transformando la innovación en una verdadera oportunidad de vida.”
El acceso a medicamentos innovadores no es uniforme en América Latina. Menos de la mitad de las moléculas aprobadas en el mundo desde 2018 han alcanzado disponibilidad pública en la región. México, junto con Brasil y Colombia, muestra mayor agilidad en la incorporación de medicamentos huérfanos, aunque persiste una marcada diferencia entre el número de fármacos aprobados y los que realmente llegan a los pacientes.
Entre 2024 y 2025, el 8% de las moléculas evaluadas en la región mejoraron su nivel de disponibilidad. En México, entre 2014 y 2024, el 17% incrementó su acceso, el 82% permaneció estable y solo el 1% redujo su disponibilidad, lo que refleja una tendencia positiva, aunque insuficiente para cerrar la brecha.
El informe concluye que el verdadero impacto de la innovación se mide cuando llega al paciente. Avanzar hacia sistemas de salud más ágiles, equitativos y colaborativos permitirá que la innovación no se quede en el laboratorio, sino que se traduzca en tratamientos oportunos que mejoren la calidad de vida de millones de personas en México y América Latina.
