Imágenes: Cortesía ChatGPT

Este 1º de octubre se conmemora el Día Internacional del Café, una fecha que reconoce el valor cultural, económico y social de esta bebida en distintas regiones del mundo. En México, Sabormex se suma a la celebración destacando su compromiso con la producción, comercialización y preservación del legado cafetalero nacional.
Desde su fundación en 1964 bajo el nombre de “Cafés de Veracruz”, Sabormex ha sido referente en la industria cafetalera mexicana, marcando diferencia en un contexto donde el café adulterado era común. Su primera marca, Café Legal, se posicionó como “un café sin adulterar”, y hoy, más de seis décadas después, sigue siendo líder en café tostado y molido mezclado.
La empresa ha diversificado su portafolio con marcas como Café Garat, elaborado con granos 100% arábica de Chiapas, Veracruz y Oaxaca; Café Oro, una opción de café soluble 100% puro; Café Mexicano, mezcla de granos nacionales con aroma delicado y cuerpo abundante; y Café Internacional, que combina granos de México y otras regiones del mundo para lograr una taza balanceada entre acidez y dulzor.
Estas marcas han acompañado a miles de familias mexicanas en sus rutinas diarias, convirtiéndose en parte del sabor cotidiano del país. Como señaló Daniel Martínez, Director de Mercadotecnia de Sabormex, “La empresa se define como emprendedora e innovadora, siempre fiel a su propósito de negocio: facilitar la vida con el mejor sabor”.
Además de su presencia en el mercado, Sabormex ha desarrollado iniciativas para fortalecer el futuro del café en México. En colaboración con Agroindustrias Unidas de México (AMSA), lanzó el programa “Jóvenes por la Caficultura Sostenible”, enfocado en formar nuevas generaciones de productores en Chiapas, Oaxaca, Puebla y Veracruz.
El programa incluye un diplomado especializado en caficultura, con temas como innovación en modelos de negocio, finanzas, manejo del cultivo, agricultura regenerativa y productividad sostenible. Lo más significativo es que el 63% de los participantes son mujeres y jóvenes de etnias indígenas como náhuatl, tzotzil, tzeltal y totonaca, lo que garantiza la transmisión de conocimientos y la preservación de la herencia cultural en las comunidades cafetaleras.
