Imágenes: Cortesía Bighit Music | Netflix

BTS presentó BTS El Comeback en Vivo | Arirang, un espectáculo transmitido desde la plaza Gwanghwamun en Seúl que marcó el regreso del grupo a los escenarios globales con el lanzamiento de su nuevo álbum. RM, Jin, SUGA, j-hope, Jimin, V y Jung Kook protagonizaron una producción que integró elementos tradicionales coreanos, tecnología visual contemporánea y un repertorio que combinó éxitos consolidados con interpretaciones inéditas.
El concierto abrió con una fusión de instrumentos tradicionales coreanos y arreglos modernos que prepararon el ambiente para la entrada del grupo. Cincuenta bailarines marcharon sobre la plataforma superior del Palacio Gyeongbokgung antes de separarse para dar paso a BTS, quienes saludaron con un “Hola, Seúl. Hemos vuelto”, marcando el inicio formal del evento. La primera canción, “Body to Body”, incorporó una melodía inspirada en la canción folclórica “Arirang”, estableciendo un tono emotivo que conectó de inmediato con el público.
El repertorio incluyó 12 canciones, entre ellas ocho interpretaciones del álbum Arirang presentadas por primera vez en vivo. La puesta en escena integró símbolos inspirados en los trigramas Geon, Gon, Gam y Ri del Taegeuk, reforzando la identidad cultural del proyecto.
Setlist de BTS El Comeback en Vivo | Arirang
- Body to Body
- Hooligan
- 0
- Butter
- MIC Drop
- Aliens
- FYA
- SWIM
- Like Animals
- NORMAL
- Dynamite
- Mikrokosmos
La interpretación de “Aliens” destacó por el uso de gráficos en blanco y negro inspirados en los trigramas de la bandera surcoreana, mientras que “Butter”, “MIC Drop” y “Dynamite” reactivaron la energía colectiva del público. La actuación de “SWIM” se convirtió en uno de los momentos más comentados por su precisión coreográfica y su carga emocional, reflejando la estética madura del álbum.
Un cierre que iluminó Gwanghwamun
El final del espectáculo estuvo marcado por un mensaje de RM: “Pase lo que pase, prometemos seguir nadando juntos”, seguido de “Dynamite” y “Mikrokosmos”. Durante esta última canción, los cubos LED se transformaron en un cielo estrellado que se expandió sobre las paredes de Gwanghwamun mediante proyecciones, creando un cierre visual que integró patrimonio cultural y tecnología contemporánea.
La producción utilizó como escenario los palacios Gwanghwamun y Gyeongbokgung, lo que permitió mostrar la arquitectura histórica de Corea en un formato global. La combinación de tradición, narrativa visual y repertorio consolidó el evento como uno de los momentos más significativos en la trayectoria reciente del grupo.
