Imágenes: Cortesía Copilot

El crecimiento exponencial en el tráfico de datos impulsado por plataformas de streaming, inteligencia artificial y computación en la nube plantea nuevos desafíos para las telecomunicaciones. En este escenario, la infraestructura pasiva de redes de fibra hasta el hogar o "FTTH" se consolida como la base estratégica para sostener el desarrollo económico y digital de América Latina.
Frente a los ciclos rápidos de actualización de los equipos electrónicos activos, la infraestructura pasiva de fibra óptica está diseñada para operar durante décadas. Esta tecnología ofrece la conectividad de alta capacidad y baja latencia requerida por los centros de datos, posibilitando el despliegue de industrias conectadas e inteligencia artificial distribuida en la región.
El despliegue de redes ópticas responde también a cambios profundos en los hábitos de consumo dentro de hogares y empresas. Sobre este compromiso de sostenibilidad y eficiencia, Miguel Santa Ana, Gerente Regional de Ventas para América Latina en Corning Optical Communications, destaca que "la infraestructura pasiva juega un papel central en esta ecuación al influir directamente en la eficiencia térmica, la gestión de cables y la escalabilidad futura".
De acuerdo con datos de la Fiber Broadband Association (FBA) y entes reguladores como Anatel en Brasil, la fibra óptica ya es la principal tecnología de banda ancha fija en dicho país, expandiendo su presencia hacia mercados como México, Chile y Colombia. Esta expansión física permite llevar conectividad de alta densidad más allá de las grandes metrópolis.
Asimismo, las infraestructuras compactas reducen los tiempos de instalación, optimizan el espacio físico en oficinas centrales y minimizan el consumo energético sin elevar exponencialmente los costos de operación. El desarrollo de redes resilientes resulta indispensable para afrontar las demandas simultáneas de almacenamiento en la nube, juegos en línea y videoconferencias.
La expansión y adopción de redes "FTTH" y soluciones ópticas de alta densidad se encuentra en desarrollo activo en toda América Latina durante 2026.
