Imágenes: Cortesía Techland | Gameplay PoluxWeb
Video: Cortesía Techland

“Dying Light: The Beast” es el brutal regreso de la saga que nos sitúa en un apocalipsis zombi combinando survival horror y acción parkour, pero ahora liberando la bestia que habita en nosotros con una dosis extra de gore y una narrativa llena de venganza. Ya se encuentra disponible para PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC.
Linaje zombi
Tras su estreno en 2015, “Dying Light” se convirtió en un claro referente en los videojuegos con muertos vivientes. Sus mecánicas parkour en mundo abierto y el ciclo día-noche fueron su sello distintivo. En 2022 llegó “Dying Light 2 Stay Human” como una extensión narrativa, y justamente “Dying Light: The Beast” se pensó originalmente como un DLC para dicha segunda entrega, pero creció hasta erigirse como una experiencia autónoma con carácter propio. Dado este contexto, su propuesta no reinventa la fórmula, sino que la lleva visceralmente al extremo con más sangre y una trama más madura.
Antes de adentrarnos en la historia, es importante señalar que “Dying Light: The Beast” es la continuación directa del título original de 2015. Para refrescarnos la memoria, el juego incluye un breve, pero sustancial video que resume lo ocurrido previamente para, de inmediato, sumergirnos en la nueva historia a través de los ojos de Kyle Crane que regresa como protagonista tras años de tortura por ser objeto de experimentos de laboratorio por órdenes del Barón y a quien controlamos para ayudarlo a escapar y eventualmente a cobrar venganza mientras controla su bestial furia.

Una historia de venganza
Con tres niveles de dificultad, el corazón de “Dying Light: The Beast” es la campaña principal, jugable de manera solitaria o en cooperativo con hasta cuatro jugadores, opción que se habilita una vez completada la primera misión. Mientras estamos en nuestra partida local, podemos pedir ayuda para que otros jugadores se sumen a la nuestra. De la misma forma, nosotros podemos ingresar a una partida en curso; aquí la experiencia varía según la disposición de los jugadores cambiando ciertamente la estrategia del juego. A decir verdad, resulta mucho más cómodo crear una sesión con amigos para una interacción más eficiente.
El nuevo objetivo de Crane es la venganza, una misión que lo lleva a forjar alianzas frágiles en el peligroso valle de Castor Woods. Para ello, contamos con el apoyo inmediato de Olivia, una aliada clave en su lucha contra su antigua prisión. La progresión narrativa está ligada directamente a la jugabilidad ya que debemos cazar y derrotar a las ocho Quimeras, que funcionan como jefes con patrones bien definidos, para extraer su GSB e inyectarlo en el cuerpo de Cane para mejorar sus habilidades bestiales. Como es fácil de imaginar, cada Quimera derrotada desbloquea el camino hacia el enfrentamiento final.
Si bien no estamos ante la historia más profunda del género, cumple su cometido al motivar el avance y sostener la urgencia de supervivencia a cada paso. Además, durante nuestro recorrido, existen diferentes actividades y misiones secundarias para redondear la aventura, lo que ayuda a profundizar un poco más en el lore. Cabe mencionar que, una vez terminada la historia principal, el juego nos permite regresar al mundo abierto para completar aquello que dejamos pendiente y encontrar todos coleccionables.

Domando a la bestia
La base sigue siendo la supervivencia. “Dying Light: The Beast” logra una vez más hacernos sentir que estamos en medio de un auténtico apocalipsis zombi al tiempo que encarnamos a un poderoso protagonista, pero igualmente vulnerable, obligándonos a administrar nuestra resistencia ante hordas insaciables y enemigos mucho más letales. Para ello, el juego opta por un combate deliberadamente tosco con el fin de llevarnos constantemente al límite, pero se potencia radicalmente cuando el modo bestia se activa como un empujón pleno de adrenalina. En todo caso, aun cuando sea muy tentador ir a golpear a un caminante, lo mejor es encontrar otras alternativas, rogando por zonas con luz ultravioleta.
Justamente, la dualidad humano-monstruo de Crane se convierte en la máxima novedad del juego, con una barra de modo bestia que, al llenarse, permite ejecutar ataques brutales, resistir más daño y arrancar cabezas con las manos desnudas. Con esto, si bien el juego mantiene la esencia de la franquicia, añade capas de agresividad y urgencia que lo hacen más visceral. Estas cualidades se suman al tradicional árbol de habilidades que igualmente permiten mejorar al personaje conforme más experiencia ganamos.
“Dying Light: The Beast” no podía omitir las armas. Las de cuerpo a cuerpo (tuberías, bates, hachas, machetes, etc.) se desgastan y requieren reparaciones, mientras que las de fuego (pistolas, subfusiles, escopetas, rifles, lanzallamas, arcos, etc.) nos hacen administrar adecuadamente las municiones. Para mantenernos a punto, el sistema de fabricación y mejoras está presente añadiendo profundidad a la personalización. Igualmente debemos crear recursos esenciales como vendajes, señuelos y munición.

Supervivencia en un mundo apocalíptico
El parkour y movilidad siguen siendo esenciales. Tenemos libertad total por el mundo, así que en buena medida nos encontramos corriendo por los amplios escenarios y escalando construcciones. Esta mecánica es explotada en todo momento incluso para llevarnos a resolver algunos puzzles para seguir avanzando, convirtiendo la exploración en un desafío constante. Es muy entretenido encontrar la forma de escalar las torres para desbloquear refugios y hallar el camino adecuado para pasar un cable de limitada longitud hasta conectarlo en el lugar correcto. Eso sí, durante mi recorrido me quedado atascado sin poder salir en uno que otro rincón, evidenciando algunos bugs de colisión.
El diseño de misiones aprovecha el mundo abierto; no obstante, eso hace que el ir y venir sea una constante que puede llegar a desgastar al jugador ocasionalmente, aunque también es cierto que está lejos de ser el mapa más grande del género. Afortunadamente, podemos encontrar algunos vehículos para desplazarnos con mayor velocidad, aplastando a cualquier muerto viviente en nuestro camino; eso sí, el combustible no es eterno. Los autos también tienen su aplicación estratégica pues pueden usarse como distractores o incluso como enormes explosivos, un elemento bienvenido que añade variedad táctica al gameplay.
El ciclo de día y noche sigue siendo el distintivo más importante y aterrador ya que es en la oscuridad donde los zombis evolucionados, específicamente los Volátiles, salen a cazar. Los desarrolladores han llevado a los zombis al siguiente nivel con un aspecto y comportamiento más inquietante; correr sin mirar atrás es la única posibilidad de sobrevivir bajo la luz de la Luna. Esto mantiene a la noche como un verdadero reto de estrés, donde morir incluso significa perder experiencia; con esto el juego incentiva la precaución. Por si fuera poco, la atmósfera se potencia con el clima dinámico que nutre aún más de realismo nuestras salidas al campo.

Técnicamente brutal
Visualmente, “Dying Light: The Beast” es brutalmente impactante. El juego no se guarda nada; desde el principio, es un festival de gore. Las heridas y mutilaciones son un festín y los remates se han triplicado, convirtiendo cada encuentro en un espectáculo sangriento. La fidelidad visual, lograda gracias al fotorrealismo de los personajes y los escenarios inspirados en los Alpes suizos y el este europeo, hace que todo se sienta aún más visceral. Para capturar los mejores cuadros, se incluye un modo foto muy completo. El juego nos da la opción de elegir entre el modo Rendimiento y Calidad.
A su vez, el apartado sonoro es un componente crucial para transmitir la atmósfera de terror. Su diseño permite que nos sintamos en medio de la acción con una mezcla envolvente e inmersiva. Los gruñidos, chillidos y los movimientos de los zombis han sido renovados para elevar el factor de desesperación cuando somos perseguidos. Es altamente recomendable jugar con audífonos o un buen sistema de sonido para apreciar todos los peligros.
La música, aunque no es el elemento más memorable del juego, acompaña atinadamente la acción. Sabe cuándo inyectar tensión y cuándo guardar silencio, lo cual es vital para los momentos de sigilo y exploración. Destaca el modo streamer para reproducir música libre de derechos de autor. Entre tanto, las voces se mantienen inglés con una adecuada interpretación, mientras que todos los textos han sido localizados al español, inglés, francés, portugués, chino y coreano.

Horror renovado
Aunque su narrativa es ciertamente contenida, sin duda alguna, “Dying Light: The Beast” logra rescatar el balance entre el combate y la exploración característicos de la franquicia, y la lleva al extremo de supervivencia dentro de su concepto con un gran equilibrio entre la vulnerabilidad y el subidón de adrenalina que provoca el Modo Bestia, entregando así una propuesta fresca, a pesar de las obvias similitudes con sus predecesores.
Es importante acotar que la brutalidad del gore y el diseño de los nuevos zombis están claramente dirigidos a un público adulto que aprecia el realismo visceral. Es un título cuya virtud es poner los nervios de punta al perdernos en su hostil mundo abierto, mientras administramos los escasos recursos y sentimos un genuino pálpito cada vez que el sol se oculta. Así, “Dying Light: The Beast” exige estrategia y nos recompensa con un satisfactorio desmembramiento en primera persona.
“Dying Light: The Beast” ya se encuentra disponible para PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC.

Detalles de Dying Light: The Beast
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Distribuidor |
Level Infinite |
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Desarrollador |
Techland |
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Género |
Survival Horror | Acción |
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Plataformas |
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Duración aproximada |
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Idiomas en audio |
Inglés |
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Idiomas en texto |
Español, Inglés |
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Modo en línea |
Sí |
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Jugadores locales |
1 |
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Jugadores en línea |
2 – 4 |
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ESRB |
Mature 17+ |
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Fecha de lanzamiento |
18 de septiembre de 2025 |
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Precio |
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Pros y Contras de Shinobi: Art of Vengenace
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Pros |
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Contras |
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8.2/10 |
Reseñado en: Xbox Series X|S gracias a un código otorgado por Level Infinite.
