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Video: Cortesía Capcom

La resurrección de la fantasía oscura en el Kioto feudal
Tras 20 años de silencio, “Onimusha: Way of the Sword” desembarca en PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2 y PC para resucitar una de las sagas de acción hack and slash y fantasía oscura más queridas de la industria. Capcom nos traslada a una versión distorsionada y sangrienta del Kioto del período Edo, donde la historia real se entrelaza con el folklore japonés para entregarnos una aventura que va de menos a más con una personalidad desbordante.
La saga nació en 2001 con “Onimusha: Warlords” para PlayStation 2 y posteriormente recibió varias entregas antes de desaparecer prácticamente del panorama. Capcom comenzó a recuperar la franquicia con las remasterizaciones de sus primeros juegos y, tras ese periodo de tanteo, finalmente llegó una aventura completamente nueva con Miyamoto Musashi como protagonista. Para darle todavía más personalidad al personaje, su apariencia toma como referencia al legendario actor japonés Toshiro Mifune, siguiendo la tradición de la franquicia.
El título combina la esencia clásica de “Onimusha” con un sistema de combate moderno. Con una mezcla de choques de acero, poderes demoníacos y un tono narrativo que no teme soltar algún chiste sutil en medio de la carnicería, esta entrega se consolida como un regreso triunfal que respeta sus raíces mientras reclama su lugar en la era moderna. Eso sí, al inicio puede poner a prueba nuestra paciencia con apenas pequeños segmentos jugables, pero cuando encuentra su verdadero ritmo, la acción habla por sí sola.

El pacto de Musashi
En “Onimusha: Way of the Sword” tomamos el control de Miyamoto Musashi, un espadachín que se encuentra con fuerzas que están muy lejos de cualquier duelo humano. Después de morir a manos de una fuerza misteriosa, recibe una segunda oportunidad y un poderoso guantelete Oni que le permite enfrentarse a los Genma, criaturas sobrenaturales provenientes del infierno. El juego construye un protagonista con personalidad; Musashi es desafiante y orgulloso, pero también tiene una faceta mucho más jovial, evitando que el personaje caiga en el estereotipo del samurái permanentemente solemne.
La aventura nos lleva hasta Kioto, donde las grietas hacia el inframundo y la presencia del miasma convierten distintos territorios en escenarios de combate. La historia también incorpora personajes vinculados con la tradición de la saga, mientras Musashi debe reunir almas para fortalecer el portal y hacer frente a una amenaza que crece conforme avanzamos. La aventura alterna entre momentos oscuros y pequeños gags sin sentirse desconectada, abrazando una estética grotesca en los enemigos.

Calma antes de la tormenta
“Onimusha: Way of the Sword” tarda demasiado en dejarnos jugar pues apuesta por la narrativa durante sus primeros compases con una sucesión de cinemáticas, diálogos y tutoriales ligeros que buscan construir el contexto antes de soltarnos realmente en la aventura. Durante aproximadamente la primera hora, el juego parece más interesado en explicarnos qué ocurre en lugar de permitirnos descubrirlo a través del propio gameplay. Por suerte, la situación cambia radicalmente conforme la katana toma el protagonismo, aunque también es cierto que la historia se alarga más de lo ideal.
Aunque la aventura es principalmente lineal, “Onimusha: Way of the Sword” ofrece pequeños espacios para la exploración. Los escenarios esconden cofres, objetos rompibles y consumibles que pueden ayudarnos durante el recorrido. Estos desvíos ayudan a romper la linealidad de la aventura mediante encargos y personas que necesitan nuestra ayuda. Podemos rescatar espontáneamente a los lugareños, completar pequeñas misiones y obtener recompensas que después se traducen en mejoras. Igualmente, debemos eliminar a los Genma que han infestado ciertas zonas y cerrar las grietas.
Los puntos de descanso se concentran en los Espejos Espirituales, donde es posible realizar viajes rápidos, acceder al almacén de consumibles, gestionar la fruta Hozuki curativa, cambiar de atuendo y aplicar mejoras. Asimismo, podemos alternar libremente entre dos niveles de dificultad en cualquier punto de la partida.

Danza de katanas y parries
El sistema de combate permite elegir entre dos distribuciones de control, una orientada hacia una estrategia defensiva y otra más agresiva. Cada configuración modifica la forma en que podemos responder a los ataques y permite adaptar el control a nuestra manera de jugar. Musashi puede atacar con una o dos manos, bloquear, evadir, utilizar objetos, absorber almas, emplear el armamento Oni y utilizar el arco Oni. El sistema inicialmente parece bastante accesible, pero gana profundidad cuando entendemos que no basta con golpear al enemigo mecánicamente.
En PlayStation 5, la integración de los gatillos adaptativos del DualSense añade resistencia al tensar el Arco Oni, herramienta clave no solo para abatir enemigos a distancia, sino para resolver puzzles ambientales y activar mecanismos lejanos.
Cada rival cuenta con barra de vigor y salud. El vigor funciona como una especie de defensa que debemos reducir para dejarlo vulnerable. Cuando conseguimos agotarlo, aparece la oportunidad de ejecutar un Issen crítico, uno de los movimientos más satisfactorios de todo el juego. Los parries son fundamentales; bloquear en el momento correcto no solo evita daño, también genera efectos visuales mucho más espectaculares y provoca situaciones en las que los enemigos chocan entre sí o contra elementos del escenario. La precisión se convierte en una auténtica coreografía de espadas.
Otro detalle que enriquece los enfrentamientos es la posibilidad de utilizar elementos del propio escenario como escudos improvisados o como armas dependiendo de su naturaleza, lo que añade cierta improvisación a las batallas. También podemos aprovechar el entorno para eliminar enemigos, utilizar trampas y atacar desde posiciones favorables. Incluso existe una pequeña capa de sigilo cuando conseguimos sorprender a los enemigos por la espalda, aunque claramente no estamos ante un juego enfocado a ello.

Toque sutil de la exigencia soulslike
Algunos enemigos normales pueden ser duros, pero los jefes son los que representan el verdadero reto del juego. Con ellos aparece una ligera inspiración en los soulslike, sin la pretensión de convertirse en uno. Los enfrentamientos nos obligan a estudiar sus patrones, reconocer sus ataques y descubrir cuándo tenemos una ventana para defendernos, esquivar o contraatacar. Los jefes son imponentes, agresivos y hábiles orillándonos a utilizar prácticamente todo lo aprendido durante la campaña.
La satisfacción llega precisamente cuando un ataque que inicialmente nos obliga a retroceder se convierte en una oportunidad para ejecutar un parry. Eso sí, la variedad de enemigos no siempre mantiene el mismo nivel y hay algunos Genma que terminan apareciendo demasiadas veces. Las evasiones también tienen un papel importante y permiten crear ventanas para contraatacar. Además, cuando intentan agarrarnos, podemos realizar un contraagarre para liberarnos. Incluso los choques directos entre espadas pueden desencadenar pequeños duelos en los que debemos responder con un ataque diferente al del rival.
Adicionalmente, el juego ofrece un sistema de revancha individual contra jefes, una variante alternativa a un Boss Rush, permitiendo perfeccionar nuestras tácticas contra los demonios más imponentes sin tener que recorrer nuevamente los niveles.

El alma del progreso
El sistema de almas es otro de los pilares. Los enemigos pueden dejar almas de distintos colores, cada una con una función diferente. Las rojas sirven para mejorar nuestras habilidades, las amarillas ayudan a recuperar salud y las azules permiten llenar el indicador necesario para utilizar determinados armamentos Oni. Incluso estas almas llegan a formar parte del combate, especialmente cuando algún enemigo también busca absorberlas para recuperar su salud.
Conforme avanzamos también obtenemos omamoris, objetos que modifican distintos atributos de Musashi y pueden mejorarse utilizando las almas obtenidas durante la aventura. No convierte al juego en un RPG profundo, pero sí proporciona una pequeña capa de progresión que recompensa explorar, combatir y completar actividades secundarias.
Una de las habilidades más interesantes es la Onivisión, una habilidad que permite detectar elementos que normalmente pasarían desapercibidos. Algunos objetos y glifos únicamente pueden interpretarse mediante esta capacidad, lo que nos permite descubrir secretos y resolver determinados obstáculos durante el recorrido

Tradición e inmersión
El diseño artístico de “Onimusha: Way of the Sword” es probablemente uno de sus apartados más sólidos. Bosques, construcciones tradicionales, zonas devastadas, caminos cubiertos por miasma y escenarios cargados de elementos japoneses transmiten una identidad coherente. La iluminación, las partículas y los reflejos ayudan a que los escenarios se sientan integrados. El diseño de personajes también funciona y las animaciones tienen una fluidez notable con la opción para priorizar calidad o rendimiento.
El apartado sonoro entiende perfectamente el tipo de aventura que está acompañando. La música utiliza instrumentos y sonoridades japonesas que ayudan a establecer el contexto samurái sin necesidad de subrayarlo constantemente. Los vientos y diferentes elementos tradicionales acompañan tanto los momentos de exploración como los enfrentamientos, mientras que los efectos de sonido hacen que cada golpe tenga peso. La distribución envolvente del sonido genera una experiencia inmersiva.
Cabe mencionar que “Onimusha: Way of the Sword” cuenta con configuraciones para daltonismo y opciones de accesibilidad relacionadas con el nivel de desmembramiento. Y si queremos detenernos a contemplar el gran despliegue artístico, contamos con un modo foto con diferentes filtros y opciones de personalización, y vaya que hay momentos que merecen capturarse. A su vez, la localización es amplia; presenta voces en español castellano e inglés, entre otros, mientras que los textos igualmente se muestran en español, inglés y otros idiomas.

Un regreso con filo impecable
Puede que la primera hora de “Onimusha: Way of the Sword” sea más lenta de lo ideal para quien llegue con ganas de jugar inmediatamente, pero cuando encuentra su ritmo cuesta soltarlo. El combate comienza a crecer, los enemigos exigen más, aparecen nuevas herramientas y los jefes empiezan a demostrar por qué vale la pena aprender el sistema. Es una aventura de acción que mezcla combates intensos dentro de una trama de fantasía oscura cobijada por una producción audiovisual de alto calibre.
“Onimusha: Way of the Sword” toma el concepto central de la franquicia y lo actualiza con mecánicas precisas y satisfactorias. Hay suficientes elementos reconocibles para sentir que la saga está de regreso, pero tampoco es necesario haber jugado los títulos anteriores para disfrutarlo. De esta forma, esta entrega demuestra que ha sabido adaptarse sin quitarle aquello que la hacía reconocible; queda claro que Capcom encontró una manera bastante convincente de devolverle filo a una espada que llevaba demasiado tiempo guardada.
“Onimusha: Way of the Sword” ya se encuentra disponible para PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2 y PC.

Detalles de Onimusha: Way of the Sword
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Distribuidor |
Capcom |
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Desarrollador |
Capcom |
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Género |
Acción | Hack & Slash |
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Plataformas |
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Duración aproximada |
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Idiomas en audio |
Español, Inglés, Alemán, Francés, Italiano, Portugués, Ruso, Japonés, Chino, |
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Idiomas en texto |
Español, Inglés, Alemán, Francés, Italiano, Polaco, Portugués, Ruso, Japonés, Chino, Coreano, Árabe |
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Modo en línea |
No |
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Jugadores locales |
1 |
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Jugadores en línea |
– |
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ESRB |
Mature 17+ |
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Fecha de lanzamiento |
4 de septiembre de 2026 |
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Precio |
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Pros y Contras de Onimusha: Way of the Sword
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Pros |
Contras |
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8.6/10 |
Reseñado en: PlayStation 5 gracias a un código otorgado por Capcom.

