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Video: Cortesía Bandai Namco Entertainment

Tras un cambio de estudio, “Little Nightmares III” llega a PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series X|S, Nintendo Switch, Nintendo Switch 2 y PC con la tarea de continuar el legado de una saga aclamada por su atmósfera opresiva y su diseño visual único. ¿Logra esta tercera entrega mantener la esencia de la saga o se desvía del camino?
Cambio de aires
La saga “Little Nightmares” debutó en 2017 con una historia en la que la vulnerabilidad y el sigilo definieron su tono macabro. En 2021 llegó “Little Nightmares II”, expandiendo el universo con una narrativa más oscura que profundizó en la atmósfera surrealista y opresiva. “Very Little Nightmares” para móviles reforzó la estética de cuento retorcido. Ahora, con “Little Nightmares III”, como se anticipó en nuestro preview, la franquicia marca un paso evolutivo que busca mantener su esencia de terror psicológico mientras abre la puerta a una dinámica compartida.
La primera impresión al sumergirnos en “Little Nightmares III” es la familiaridad visual de la franquicia, pero con un “aura” distinta. Tras el magistral trabajo de Tarsier Studios en las entregas anteriores, el mando pasa a Supermassive Games, un estudio con un pedigrí sólido en el terror narrativo con títulos como “Until Dawn” y “The Dark Pictures Anthology”. Aunque el juego mantiene la esencia horror de plataformas con un fuerte componente de puzzles, el cambio de manos es notorio. El juego se siente diferente, más centrado en la acción directa que en la sutilidad de la tensión psicológica.

Una nueva pesadilla
“Little Nightmares III” está estructurado en cuatro capítulos que se desbloquean secuencialmente. Aunque podemos seleccionar episodios ya completados desde el menú principal, el desbloqueo progresivo ayuda a preservar algo del ritmo de una historia fragmentada. El relato del juego gira en torno a Low, un niño con capa azul y máscara, y Alone, su amiga vestida con overol verde y coletas. Su vínculo se convierte en la fuerza que les permite avanzar a través del Spiral, un mundo delirante y corrupto por criaturas extrañas.
La narrativa profundiza en temas de madurez, miedo y la pérdida de la inocencia. Esta reflexión es más concisa que en juegos anteriores, lo que diluye significativamente la riqueza simbólica del contexto. Asimismo, el hecho de alternar vagamente entre la pesadilla y la realidad rompe ligeramente el encanto y la continuidad del universo que se había establecido en títulos anteriores, donde la inmersión en el delirio onírico era total. Cabe resaltar que se incluye una escena postcréditos; y vaya que ni “Toy Story” se atrevió a tanto.

Sincronía y repetición
El gameplay se adhiere a la esencia de la franquicia bajo un entorno 2.5D, concepto que se ha ampliado, haciendo los escenarios más profundos. Si bien esto da mayor libertad de movimiento, se ha sacrificado la sensación de encierro y claustrofobia que tan bien funcionaba en las entregas pasadas para enfatizar la vulnerabilidad. La exploración y el sigilo se mantienen como eje conductor manteniendo los controles básicos (saltar, correr, agacharse, interactuar), pero con la frustración añadida de una respuesta del control no siempre precisa, lo que en momentos de un salto sumamente preciso se traduce en muertes innecesarias.
La sincronía cooperativa es fundamental. Low equipa una llave de tuercas para destruir bloqueos o activar mecanismos, mientras que Alone cuenta con un arco para disparar a objetivos lejanos. En ciertos capítulos obtienen una lámpara y una sombrilla para planear, entre otras curiosidades. El juego está diseñado para que los mecanismos funcionen solo si hay una acción coordinada. La realidad es que, si bien el concepto es funcional, los puzzles se sienten más forzados que orgánicos, a menudo obligando a realizar acciones repetitivas. Además, ocasionalmente, la solución es más una cuestión de prueba y error que de lógica pura.
Algo que llama la atención es que esa sensación tan bien lograda de urgencia y estrés abrumador que definía a la serie ha disminuido sustancialmente. Aunque el sigilo contra las figuras monstruosas sigue siendo esencial, el terror es menor. Destaca que las criaturas grotescas fungen de forma más clara como jefes de cada sección, lo que es una diferencia de diseño respecto a la omnipresente amenaza de los títulos anteriores. Desde luego, existen coleccionables bastante bien escondidos, incitando al rejuego.

Dos cabezas sueñan mejor que una
La gran novedad, que es al mismo tiempo su mayor ganancia y su mayor riesgo, es la introducción del juego cooperativo, una decisión que transforma gratamente experiencia. La necesidad de dos personajes para resolver puzzles es el motor de la jugabilidad. Sin embargo, para aquellos que prefieren la soledad asfixiante de las entregas pasadas, la campaña se puede jugar de forma individual, controlando a uno de los dos protagonistas, mientras que el otro es dirigido por la IA. Por cierto, los disfraces para ambos personajes son un atractivo adicional, permitiendo cambiarlos en cualquier momento desde el menú de pausa.
Para el cooperativo en línea podemos crear una partida privada para jugar con un amigo. Cada uno controla a uno de los personajes para resolver juntos los puzzles o superar persecuciones. Esta es, sin duda, la mejor forma de experimentar la tercera entrega. La necesidad de coordinarse para manipular mecanismos o sostener pesos eleva el nivel de estrategia del juego. Dos cabezas sí piensan mejor que una, aunque, como es costumbre en el género, la comunicación también puede llevar a fallos tanto hilarantes como frustrantes. Se extraña, sin embargo, que el juego no permita un matchmaking aleatorio, ni un modo cooperativo local.
En solitario la experiencia tiende a ser irregular. Hay ocasiones en que la IA es demasiado eficiente, anticipando soluciones y caminos, reduciendo la intensidad de los puzzles y persecuciones. Pero también puede actuar de forma errática entrecortando el ritmo y la inmersión. Hay veces en que ya hemos avanzado mucho, mientras nuestro compañero virtual se queda muy atrás o, cuando por azares del destino (bug) logramos abrir el camino sin su ayuda, él se queda esperando accionar algo que ya no es necesario. Esta inconsistencia genera una frustración adicional y genera cierto desequilibrio en la dinámica.

Un mundo onírico lleno de tensión
Gráficamente, “Little Nightmares III” logra mantener el inconfundible tono de la serie apoyándose en una estética oscura y desolada, con una mezcla de tonalidades cálidas (óxido, madera) y frías (acero, sombra) que generan una sensación ambivalente de desesperación y desesperanza. El diseño de los personajes se siente más definido y estilizado, mientras que las animaciones siguen siendo fluidas, aunque la velocidad de los movimientos parece haberse incrementado ligeramente. La iluminación es un personaje en sí mismo, con la linterna, velas y los focos de luz creando ambientes de tensión y revelando detalles.
Los escenarios se sienten más vivos que nunca, con una destrucción más enfática y elementos interactivos que refuerzan la sensación de que el mundo se está cayendo a pedazos. El uso de la cámara, con sus acercamientos y alejamientos, sigue siendo fundamental para crear postales tenebrosamente hermosas, presumiendo el diseño de las enormes figuras, así como los entornos industriales y orgánicos del Spiral. El juego ofrece ajustes entre Alto (calidad) y Rendimiento.
El diseño sonoro siempre ha sido uno de los puntos más emblemáticos y mejor logrados de la franquicia, y esta entrega no desmerece. Se mantiene la excelencia en la creación de una atmósfera auditiva de alta tensión. “Little Nightmares III” se esfuerza en generar un ambiente donde cualquier ruido pone en alerta no solo a los enemigos, sino también a nosotros. Los susurros de los personajes al llamarse son elementos esenciales de la personalidad del juego. La música incidental se mantiene repleta de misterio, acompañando las transiciones entre el sigilo y la persecución. Todo genera una sensación constante de vulnerabilidad.

Madurez y vacío existencial
“Little Nightmares III” representa un intento honesto de renovar la saga. La incorporación del cooperativo en línea es un paso emocionante, pues la posibilidad de vivir la pesadilla acompañado transforma la experiencia, generando momentos caóticos y tensos. Su dirección artística es sólida, sus escenarios son más ambiciosos, y el sonido sigue siendo una obra maestra de minimalismo terrorífico; sin embargo, la tensión psicológica de los primeros dos títulos no siempre está presente y algunos puzzles, más que ingeniosos, son rebuscados.
“Little Nightmares III” es un juego que busca dar un paso evolutivo al centrar su narrativa en el tema de la madurez y el enfrentamiento a los miedos de la infancia, lo que se siente en la confrontación más directa con figuras monstruosas. La historia es más contundente y directa en su afán de dar un cierre de ciclo. Sin embargo, en esta evolución, el juego sacrifica la esencia que lo hacía único como lo es la soledad abrumadora y el terror psicológico sutil, cambiándolo por una aventura de puzzles cooperativos dejando como sensación final un vacío agridulce.
Con todos los textos en pantalla localizados al español, inglés, francés y portugués, “Little Nightmares III” ya está disponible en PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series X|S, Nintendo Switch, Nintendo Switch 2 y PC.

Detalles de Little Nightmares III
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Distribuidor |
Bandai Namco Entertainment |
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Desarrollador |
Supermassive Games |
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Género |
Puzzles | Aventura |
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Plataformas |
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Duración aproximada |
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Idiomas en audio |
– |
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Idiomas en texto |
Español, Inglés |
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Modo en línea |
Sí |
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Jugadores locales |
1 |
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Jugadores en línea |
2 |
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ESRB |
Teen |
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Fecha de lanzamiento |
10 de octubre de 2025 |
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Precio |
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Pros y Contras de Little Nightmares III
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Pros |
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Contras |
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8.0/10 |
Reseñado en: PlayStation 5 gracias a un código otorgado por Bandai Namco Entertainment.

