Imágenes: Cortesía Searchlight Pictures

“Familia en renta”, la nueva película protagonizada por Brendan Fraser, llegó a los cines con una historia que se adentra en la vida contemporánea de Tokio y en la compleja dinámica emocional de un actor que encuentra trabajo en una agencia de “familias de alquiler”.
La producción, dirigida por la realizadora japonesa HIKARI, fue filmada íntegramente en Japón y destaca por su mirada íntima hacia la cultura local.
HIKARI insistió en que la película debía filmarse en Japón, una decisión que implicó retos logísticos significativos. Tokio, con más de 14 millones de habitantes en sus zonas centrales, presentó dificultades en los traslados y en la coordinación de locaciones. En ocasiones, moverse entre dos puntos cercanos podía tomar más de dos horas. El productor Eddie Vaisman describió la ciudad como “tan ruidosa y, tan tranquila y pacífica al mismo tiempo”, una dualidad que el equipo creativo incorporó a la narrativa para reflejar el contraste entre tradición y modernidad que caracteriza a la capital japonesa.
La producción contó con un elenco y un equipo mayoritariamente japoneses, lo que permitió que las costumbres, comportamientos y dinámicas sociales retratadas en pantalla fueran fieles a la realidad. Cerca de la mitad de los diálogos están en japonés, reforzando la intención de mostrar una historia profundamente arraigada en su contexto cultural. Vaisman explicó que el reto principal fue mantener la historia anclada en la realidad, sin que la barrera del idioma afectara la conexión emocional con el público.
Para comprender mejor el funcionamiento de las agencias de “familias de alquiler”, parte del elenco conversó con personas que trabajan en este tipo de servicios. Takehiro Hira, quien interpreta al dueño de la agencia en la película, quedó impactado por el relato de una mujer mayor que contrató a un actor para dormir en la habitación contigua y así no sentirse sola. El actor compartió: “Me pregunté si alguna vez mi madre se sentiría tan sola como para estar más segura teniendo a una persona extraña durmiendo en la habitación de al lado”, una reflexión que influyó en su interpretación.
Antes de dirigir cine, HIKARI trabajó como fotógrafa y directora de fotografía, una formación que se refleja en la estética de la película. La directora explicó: “Soy una persona muy visual. Soy exigente con lo que quiero que diga una película y cómo quiero decirlo”. En “Familia en renta”, el color funciona como un recurso narrativo: los tonos azules dominan cuando Phillip se siente aislado, mientras que colores vibrantes irrumpen conforme su mundo se expande y encuentra nuevas conexiones humanas.
La música fue compuesta por Jónsi y Alex Somers, artistas islandeses conocidos por su sensibilidad experimental. HIKARI les otorgó libertad creativa total, convencida de que su estilo potenciaría la dimensión emocional dl film. El resultado incluye melodías que combinan cuerdas, piano, arpa y chelo, además de una pieza vocal creada especialmente para la película. La directora afirmó que “superaron mis expectativas de la manera más hermosa”, destacando la profundidad emocional que aportaron al proyecto.
“Familia en renta”ya se encuentra en cines.
